El 9 de Febrero de 2020, durante la celebración del “Día del Periodista” en el Círculo de Periodistas de Bogotá (CPB), Fernando Barrero Cháves (en el centro, de traje oscuro) y Yamid Amat (quien se seca las lágrimas de tanta risa), se divierten a carcajadas al escuchar un chiste que hizo el industrial Carlos Ardila Lulle, uno de los grandes forjadores de empresas en Colombia. En el acto participó el ex Presidente Belisario Betancur Cuartas, quien aparece en primer plano a la izquierda. Gloria Caldas, colaboradora del diario EL ESPACIO, aparece al lado derecho de la gráfica. (Foto de Carlos Caicedo Zambrano, Jefe de Reporteros Gráficos del diario EL TIEMPO, cortesía de Facebook).

Homenaje a Fernando Barrero (1)

53 años del lado humano de su personalidad

En el mundo de hoy es frecuente conocer en los Medios de Comunicación y debatir en las Redes Sociales, casos de abusos de poder, abusos sexuales, corrupción y hechos de diferente índole cometidos por líderes de Gobiernos, de entidades públicas y privadas, del periodismo y otras actividades.

Pero aun cuando la gran mayoría de líderes son personas honestas, que trabajan con sincero interés por el bienestar de sus compatriotas y de la sociedad en general, nunca se les concede la importancia que merecen.

Por eso hoy le rindo un homenaje sincero y desinteresado a Fernando Barrero Cháves, como reconocimiento al liderazgo que ha ejercido durante varias décadas para dignificar la profesión de Periodista en Colombia, la labor gremial y social cumplida como Presidente del Círculo de Periodistas de Bogotá en beneficio de sus afiliados; su trayectoria académica y diplomática, su febril actividad en los Medios de Comunicación en contra de la corrupción y su incansable defensa y apoyo a los líderes políticos honestos de su país natal.

Homenajes similares he rendido anteriormente en esta Página Web a periodistas que han cumplido una labor importante en beneficio del gremio y de Colombia, como son Jineth Bedoya Lima, Amparo Pérez, Margot Ricci, Juan Gossaín Abdalah, Jairo Ernesto Tarazona Caicedo, Luís Ángel Pérez Giraldo, Lucevín Gómez Espitia, Gloria Vallejo, Leonel Fierro Trujillo y José María Bolaño De La Hoz, entre otros.

En el caso de Fernando lo hago con el propósito de destacar el lado humano de su personalidad y compartirlo con la sociedad colombiana, y con quienes lo admiran en Asia, Europa, Norte, Centro y Suramérica.

Un ejemplo de ello es la acción que realiza en la fotografía con la cual se presentó este Informe Especial en Facebook: En su condición de Decano de la Facultad de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad Central de Bogotá, Barrero corta y pela papas y cebollas, al lado del Vicedecano Fernando Aranguren, para preparar las sopas del almuerzo con el cual celebraron en 1996 el “Día de la Secretaria”. (Foto de María Ruth Vásquez Trujillo).

Nacido en la ciudad de El Líbano (Departamento del Tolima) Colombia en 1948, Barrero fue un exitoso líder del periodismo económico en su país durante varias décadas del Siglo XX.

Posteriormente se distinguió como catedrático universitario y Decano de Facultades de Periodismo en Universidades durante 18 años, Secretario de Información y Prensa de la Presidencia de la República de Colombia, Director del Instituto Nacional de Radio y Televisión de Colombia (INRAVISIÓN), Administrador de Empresas, dirigente gremial y diplomático, trayectoria que le he venido siguiendo por espacio de 53 años, desde cuando compartimos participación en una serie de conferencias en Washington, durante un “Seminario sobre Desarrollo Latinoamericano”, realizado por la “Fundación Airlie”.

Del campo a la Presidencia de Colombia

Fernando Barrero Cháves representa lo que afirmo desde hace mucho tiempo en esta Página Web: Un líder exitoso se forma en la niñez y la adolescencia, no cuando ya es un adulto que muy seguramente se ha convertido en Padre de Familia y tiene compromisos financieros de largo plazo.

La niñez y adolescencia de Barrero transcurrieron en el bello ambiente natural del Municipio de El Líbano, ubicado en el Norte del Departamento del Tolima (Colombia) y a unos 120 kilómetros de la capital, Ibagué. Allí, entre montañas cubiertas por extensos cultivos de café y donde se respira aire puro, el joven hizo sus estudios de primaria y siempre contó con el apoyo de sus padres, Don Fernando Barrero y Doña Josefina Cháves, una pareja de grandes cualidades y virtudes, que merece un sincero homenaje póstumo por el aporte positivo que le dio a la Humanidad, al formar a un hijo que se convirtió en benefactor de la juventud colombiana.

De esos amorosos padres heredó Fernando Barrero –además de inteligencia y fortaleza de carácter–, profundos valores morales de honestidad, seriedad e hidalguía, cualidades que lo caracterizaron siempre durante su periodo de funcionario público, formador de juventudes universitarias y líder gremial de la prensa colombiana.

Con la seguridad absoluta de que se convertiría en un triunfador nato, el joven que se califica públicamente como “un tolimense humilde”, se trasladó a Bogotá con sus padres, inició estudios de secundaria en el “Colegio Mayor de San Bartolomé”, los continuó en el “Colegio José María Restrepo Millán”, y entró a trabajar en la Sección Judicial del periódico LA REPUBLICA. Posteriormente fue ascendido a la Sección Económica del mismo diario por el entonces Director, Abelardo Londoño, para aprovechar los conocimientos que Barrero estaba adquiriendo en la Facultad de Economía de la “Universidad Externado de Colombia”.

Después de un exitoso desempeño de 5 años en el periódico conservador, donde ascendió al cargo de Editor Económico, Barrero fue llamado por Don Enrique Santos Castillo para que formara parte de la Redacción Económica del Diario EL TIEMPO, considerado como el más importante de Colombia y con sus propios ingresos se pagó una segunda Carrera, en esta oportunidad de Administración de Empresas, también en la “Universidad Externado de Colombia”, donde se han formado hombres y mujeres que han ocupado cargos de gran responsabilidad, por designación de varios Presidentes del país.

A partir de 1974 –por invitaciones de Rubén Darío Lizarralde–, Barrero y varios de los redactores económicos de la prensa, la radio y la televisión, nos encontrábamos semanalmente durante las conferencias que daban los Ministros de Hacienda y Crédito Público, los Viceministros, el Director de Planeación Nacional y el del Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (DANE), en el Centro de Estudios Colombianos de Bogotá (CEC), una Organización No Gubernamental vinculada al Partido Conservador Colombiano.

En esas conferencias teníamos la oportunidad de entrevistar a los Presidentes de la Asociación Nacional de Industriales (ANDI), de la Federación Nacional de Comerciantes (FENALCO), la Cámara Colombo Americana, la Cámara de Comercio de Bogotá y la Federación Nacional de Cámaras de Comercio (FEDECÁMARAS), entre otros Gremios que eran invitados frecuentes del CEC. En esos eventos se debatían temas económicos con participación de Embajadores de diferentes naciones y de profesionales que tenían entre 20 y 30 años de experiencia en el manejo de la economía colombiana.

Al cumplir 30 años de edad, por su formación profesional de Administrador de Empresas gubernamentales y privadas, además de exitoso Periodista Económico, Barrero estaba listo para triunfar a nivel nacional e internacional.

Las bases de su formación profesional, su recio carácter tolimense, su espíritu de triunfador y su facilidad para debatir con personajes de la vida nacional, le permitieron convertirse en amigo personal del industrial Carlos Ardila Lulle y del Presidente de Colombia Belisario Betancur Cuartas, con quienes aparece riendo a carcajadas en la fotografía con la cual comencé este Informe Especial.

Liderazgo Gremial y Premios

La década de los años 70 del Siglo XX fue una época de intenso trabajo gremial ante el Congreso de Colombia para que se aprobara el “Estatuto del Periodista”, y para que el Presidente de la República, Alfonso López Michelsen, expidiera la Ley 51 de 1975, con el propósito de reglamentar la profesión periodística y lograr que la ética se convirtiera en norma de conducta general por parte de quienes la ejercieran.

La actividad estuvo encabezada por Fernando Barrero Cháves, en su calidad de Presidente del Círculo de Periodistas de Bogotá (CPB); Hernán Gallego Gallego, Presidente de la Asociación Colombiana de Periodistas (ACP); Aníbal Pineda y Reinaldo Ramírez, Presidente y Vicepresidente del Colegio Nacional de Periodistas (CNP); Henry Sánchez Olarte, de la Asociación Colombiana de Periodistas seccional Boyacá; César Augusto López Arias, de la ACP Seccional Risaralda; Ovidio Peter Charria en su condición de Secretario General de la ACP y Germán Navarrete como Tesorero Nacional de la Asociación, además de numerosos directivos de organizaciones de todo el país.

Lamentablemente el esfuerzo colectivo de los gremios se perdió varios años después, cuando la Ley fue declarada inexequible por las demandas que se presentaron contra ella.

Aun cuando éramos conscientes de que ese sería el final de la “Ley del Periodista”, la actividad de quienes representábamos a los gremios buscaba evitar que personas inescrupulosas se declararan periodistas porque sí, para trabajar al servicio de organizaciones criminales a las cuales les interesaba impedir a sangre y fuego las denuncias de la Radio, la Televisión o la Prensa escrita, sobre las masacres cometidas por la delincuencia común, o grupos de paramilitares, cuando los habitantes de una región votaban para elegir Senadores, Representantes a la Cámara, Gobernadores, Alcaldes, Diputados o Concejales, a los líderes sociales que exponían sus vidas para frenar la corrupción, y no a los amigos de los “delincuentes de cuello blanco”, como se denomina en Colombia a las personas importantes que se enriquecen ilegalmente con sobornos y contratos ilegales pagados con el dinero de los presupuestos de la Nación, los Departamentos y los Municipios.

Este último aspecto era de suma importancia para evitar los asesinatos y las amenazas de muerte que son frecuentes en las regiones alejadas de las grandes ciudades capitales, donde los periodistas denuncian delitos cometidos por líderes de provincia con participación de bandas criminales, narcotraficantes, o las guerrillas del ELN y las FARC. Los hechos nos han dado la razón: De 1977 al 18 de Junio de 2026, según las estadísticas de la “Fundación para la Libertad de Prensa” (FLIP), 171 periodistas han sido asesinados en Colombia, en cumplimiento de su labor informativa.

A pesar de las dificultades, Fernando Barrero, con el apoyo de periodistas de la importancia de Germán Santamaría, Jaime Horta Díaz y otros directivos del CPB, ejercieron un liderazgo social que benefició a decenas de periodistas de Bogotá con la adjudicación de vivienda propia con créditos baratos, a través del Instituto de Crédito Territorial (ICT), durante la gestión del Gerente Mario Calderón Rivera.

Mientras tanto y como resultado de una labor altamente profesional, Barrero se hizo acreedor a Premios como los siguientes:

“Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar” del CPB al mejor trabajo de 1980, titulado “Todo cambió para la Economía”;
“Mejor ejecutivo de Colombia” en 1984;
“Premio Nacional de Periodismo Científico” de la Universidad del Valle;
“Premio del Círculo de Periodistas de Bogotá”;
“Premio Postobón de Periodismo Deportivo”, y
“Orden al Mérito Militar José María Córdova”, entre otros.

Molina y Barrero, benefactores de Jóvenes

Homenaje a representantes del gremio periodístico en Junio de 1994, por el Rector de la Universidad Central de Bogotá, Jorge Enrique Molina Mariño y el Decano de la Facultad de Comunicación Social y Periodismo, Fernando Barrero Chaves. De izquierda a derecha Germán Santamaría, cronista de EL TIEMPO y la Revista Diners; Fernando Barrero, el rector Molina, Juan Gossaín Abdalah, Director del Noticiero RCN; Juan Carlos Blanco, Gerardo Vargas, Decano de la Facultad de Bienestar Social y un empleado de la Universidad. (Foto de Carlos Caicedo Zambrano).

En esta oportunidad lo que no sabían los periodistas asistentes al homenaje, era que mi madre, María del Carmen Navarrete Gómez y yo, habíamos trabajado para Jorge Enrique Molina en 1958, cuidándole un apartamento de estudiante universitario que él había arrendado en el cuarto piso de un edificio ubicado frente al periódico EL ESPECTADOR, en la Calle 14 entre las carreras 4ª y 5ª de Bogotá, donde se reunía con compañeros de estudios para hacer sus tareas y compartir momentos de descanso escuchando música clásica.

Fueron momentos agradables que nunca he olvidado. Molina Mariño escogió a mi madre para que le cuidara el apartamento, por recomendación de uno de los hombres más importantes de la sociedad colombiana, quien supo de su eficiencia y honestidad cuando ella trabajaba para Doña Luz Isaza de Cano, esposa de Don Gabriel Cano Villegas.

Treinta y seis años después, al trabajar juntos Molina y Barrero en la Universidad Central, se convirtieron en benefactores de jóvenes procedentes de diferentes regiones de Colombia, porque consideraban importante conceder la oportunidad de estudiar Carreras Universitarias a personas de escasos recursos económicos, dotadas de gran inteligencia y elevado nivel deportivo o musical.

Quien vivió personalmente esa época, María Ruth Vásquez Trujillo, Secretaria de la Facultad de Comunicación Social y Periodismo –invitada por Fernando para ocupar esa posición porque todos los estudiantes le manifestaban a ella su cariño gracias a la eficiencia y rapidez con las cuales les resolvía sus problemas de trámite de documentos–, lo explicó así durante una entrevista que le hice el 28 de Agosto de 2026 en su residencia de Edmonton (Provincia de Alberta) Canadá, antes de viajar al exterior con su esposo, Mauricio Lombana Albarracín, Teniente del Ejército de Canadá:

“En cualquier reunión a la cual asistía a restaurantes o establecimientos comerciales, el doctor Molina tenía la costumbre de detener su mirada en jóvenes que tuvieran la apariencia de potenciales deportistas y una vez lo comprobaba, se dirigía a ellos, ya fueran varones o señoritas, y les ofrecía becas para que estudiaran en la Universidad Central. Gracias al acierto de esa visión futurista, nuestra Universidad era la que más Copas había acumulado, por los éxitos que conquistaban los estudiantes en diferentes deportes”.

María Ruth Vásquez Trujillo, Secretaria de la Facultad de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad Central de Bogotá

Fernando Barrero, por su parte, se distinguió durante varios años como Decano de la Facultad de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad Central de Bogotá, por la forma absolutamente respetuosa con la cual manejó su relación laboral con el personal femenino.

El conocimiento de las estrategias aplicadas por la “Universidad Externado de Colombia” para formar líderes empresariales –durante conferencias a las cuales me invitaba el rector Fernando Hinestroza Forero–, me permiten deducir que Barrero aplicó sabiamente lo aprendido durante el estudio de la Carrera de Administración de Empresas, por lo siguiente, según María Ruth:

“A diferencia de los funcionarios públicos que aprovechan su cargo para tratar con palabras vulgares a los empleados y secretarias, con el propósito de demostrar su poder y hacerse obedecer a la brava, el doctor Barrero nos trató de tal manera que una no podía menos que hacer el mayor esfuerzo para trabajar como la Facultad y la Universidad lo necesitaban.

“Por ejemplo, si alguna secretaria cometía un error, él no nos amonestaba públicamente, sino que se dirigía a nosotras discretamente, preguntaba qué había pasado, escuchaba pacientemente la explicación y terminaba pidiéndole a la persona responsable que, por favor, procurara que la falla no se volviera a repetir. Con un Jefe así, todas nos esforzábamos al máximo y las fallas eran mínimas”.

Y mientras Jorge Enrique Molina beneficiaba a jóvenes que, de otra manera nunca habrían logrado llegar a una Universidad, Fernando Barrero hacía lo mismo de forma diferente, pero con resultados similares, según María Ruth:

“Durante varios años, como empleada de la Secretaría General de la Universidad Central, tuve la oportunidad de conocer y resolver muchos de los pequeños problemas que se les presentan a los estudiantes en un Alma Mater. Por eso, cuando el doctor Barrero le solicitó a la Rectoría que me ascendiera a Secretaria de la Facultad de Comunicación Social y Periodismo, observé que él se concentraba en cualquier joven o señorita que por múltiples circunstancias no rendía en sus estudios y les ayudaba con becas para que pudieran terminar sus Carreras satisfactoriamente. Su actitud era de total servicio humanitario y jamás aprovechó su posición con ninguna estudiante”.

Precisamente María Ruth Vásquez Trujillo fue una más de las jóvenes favorecidas por Barrero. Al respecto, explicó: “Mi ilusión en esa época era estudiar la Carrera de Administración de Empresas, pero por diferentes circunstancias no encontraba cupo en esa Facultad, además de que financieramente no tenía posibilidades. A pesar de todas las dificultades y como reconocimiento a mi trabajo, el doctor Barrero habló con el Decano y me consiguió un cupo. No niego que durante 5 de los 9 años que trabajé en la Universidad tuve que hacer un esfuerzo enorme, porque laboraba de día en la Facultad de Comunicación Social y Periodismo y hasta avanzadas horas de la noche estudiaba Administración de Empresas. Después trasnochaba haciendo las tareas”.

En su calidad de Decano de la Facultad de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad Central de Bogotá, Fernando Barrero Cháves concedía la mayor importancia al “Día de la Secretaria” y, además del almuerzo con el cual las agasajaba, hacía una breve intervención para exaltar públicamente la eficiencia de cada una de ellas y les colocaba un ramo de flores en sus uniformes, como lo muestra la gráfica correspondiente al acto social de 1994. De izquierda a derecha aparecen Clara Garzón, Zoraida Bejarano, María Ruth Vásquez Trujillo, Milena, Clara Torres, Fernando Barrero, Nubia Chaparro, Andrea y Nieves María, empleada del Archivo de la Universidad. (Foto de Ruth Vásquez).

Aspecto de la celebración del Día de la Secretaria de la Facultad de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad Central de Bogotá, el 26 de Abril de 1996. De pie aparecen, de izquierda a derecha, Zoraida Bejarano, Fernando Barrero y María Ruth Vásquez Trujillo. Sentadas, de izquierda a derecha: Viviana, Andrea, Nuvia Chaparro, Clara Torres y Clara Garzón. (Foto de Ruth Vásquez).

Celebración del Día de la Secretaria de la Facultad de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad Central de Bogotá, en 1997. De izquierda a derecha Clara Torres, Fernando Barrero, Nubia Chaparro, (quien admiraba a Rafael Santos Calderón durante la época en la cual ejerció como Rector); Nieves María (Secretaria del Archivo de la Universidad), Carlos Caicedo Zambrano, Jefe de Reporteros Gráficos de EL TIEMPO, Zoraida Bejarano, Clara Garzón, María Ruth Vásquez Trujillo y Milena N. (Foto de Ruth Vásquez).

Al cumplir Fernando Barrero 50 años, el 10 de Agosto de 1998, el personal de la Facultad de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad Central de Bogotá le demostró la admiración que les inspiraba a todos, por la forma cortés y respetuosa con la cual Barrero trató siempre a sus subalternos. En la gráfica aparecen de izquierda a derecha, de pie: Juan Carlos Blanco, Mónica Villarreal, Jairo el camarógrafo; un estudiante, Andrea, Clara Torres (la que aparece con una tira de confetis en el rostro y quien después de retirarse de la Universidad viajó a Alemania, donde contrajo matrimonio con un ciudadano de ese país); Milena (quien posó haciendo la V de la victoria con la mano derecha), una estudiante, Mercedes (Secretaria de la Jornada Diurna) y Clara Garzón.

Sentados aparecen, de izquierda a derecha: Tres estudiantes, Fernando Barrero, Nubia Chaparro, Juan Pablo Uribe, quien en esa época se desempeñaba como mensajero y a la vez estudiante de la Facultad; Zoraida Bejarano (Secretaria de la Jornada Nocturna) y María Ruth Vásquez Trujillo. (Foto de Carlos Caicedo Zambrano).

Funcionario público y Diplomático

Al ganar la Presidencia de la República en 1982, Belisario Betancur designó a Barrero como Secretario de Información y Prensa de Palacio y el 7 de Marzo de 1984, por su eficiencia y conocimientos de Administración de Empresas, lo nombró Director del Instituto Nacional de Radio y Televisión (INRAVISIÓN), que desde 2004 cambió su denominación por el de “RTVC Sistema de Medios Públicos”, acrónimo de “Radio Televisión Nacional de Colombia” encargada de producir, programar y operar los servicios de Radio y Televisión públicos del país con sus marcas “Señal Colombia” y “Canal Institucional”, adscrita al Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicaciones.

En su condición de Director de INRAVISIÓN y con la Asesoría Legal del Abogado Jaime Horta Diaz, Barrero tomó decisiones de importancia nacional el 6 y 7 de Noviembre de 1985 –en cumplimiento de instrucciones impartidas por la Ministra de Comunicaciones, Noemí Sanín Posada–, cuando el “Movimiento 19 de Abril (M19)” se tomó, a sangre y fuego, el Palacio de Justicia de Colombia con el propósito de someter a un juicio público al Presidente Belisario Betancur por la ruptura de los Diálogos de Paz, que el mandatario suspendió cuando el narcotraficante Pablo Escobar Gaviria financió el ataque al Palacio para que quemaran todos los expedientes que los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia llevaban en su contra.

Durante una celebración del “Día del Periodista” aparecen, del segundo de izquierda a derecha, los periodistas Juan Darío Lara, de Caracol Radio; Héctor Mora Pedraza de “El Mundo al Vuelo” de Caracol TV; Gabriel Ortiz, de ALACODE; Manuel Prado Mejía, de Televisión y Fernando Barrero Cháves, Decano de la Facultad de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad Central de Bogotá. En los extremos aparecen otros dos colegas periodistas (Foto de Carlos Caicedo Zambrano, cortesía de Facebook).

Al retirarse de INRAVISIÓN, Barrero se ha desempeñado como Diplomático Especialista en Integración Latinoamericana, egresado de la Universidad de Arizona en Tucson (Estados Unidos) y la Plataforma Internacional para Ejecutivos Linkedín presenta algunos de los cargos que ha ejercido:

Docente de las Universidades Central de Bogotá, de Antioquia en Medellín; la “Fundación Universitaria para el Desarrollo Humano (UNINPAHU)”, el Externado de Colombia y la Javeriana, de Bogotá; 18 años como Decano en las Universidades Central y Los Libertadores, de Bogotá; Par Académico del Ministerio de Educación y del Instituto Colombiano para el Fomento de la Educación Superior (ICFES), Gerente de Tevecine, Gerente de CTP Televisión, Vicepresidente de Producción de Caracol Radio, Gerente de los canales Uno y A, de INRAVISIÓN e integrante del “Cuerpo de Oficiales de la Reserva de las Fuerzas Armadas”, una entidad sin ánimo de lucro, formada por profesionales que prestan apoyo voluntario a los Comandos del Ejército, la Armada y la Fuerza Aeroespacial, pero no reciben salarios, prestaciones ni subsidios del Estado.

El 21 de Junio de 2012, Fernando Barrero hizo una Maestría en Asesoría de Imagen y Comunicación Política en la Universidad de Salamanca (España). En la foto aparecen, de izquierda a derecha, de pie: José Luís Pérez, Patricia Astudillo, Ricardo Gamundi Rosas, Fernando Barrero Cháves (de camisa blanca, gafas colgando del pecho y mirando hacia el lado derecho); Unai Elorza (detrás de Fernando) y Maximiliano Aguilar, también de camisa blanca. En primer plano, arrodillados, aparecen de izquierda a derecha Rossana Jaramillo, un político colombiano y María Val. (Foto cortesía de Maximiliano Aguilar).

En 2016, en su calidad de Director del Teatro CAFAM, Fernando Barrero se caracterizó por presentarle al público varias de las grandes producciones de escritores y artistas colombianos. El 5 de Diciembre de ese año le brindó al país la oportunidad de apreciar la riqueza artística de la telenovela “Betty La Fea”. Durante la reunión preparatoria de ese evento, aparecen en la foto, de izquierda a derecha, Elizabeth Villamil Villamil, dos empleados de Cafam, Fernando Barrero, Fernando Gaitán y Natalia Ramírez, una de las actrices de la famosa producción televisiva.

Confieso que al contemplar por primera vez esta imagen sentí una profunda emoción al recordar que yo, un niño que nació, vivió y creció en medio de la pobreza absoluta hasta la adolescencia –que no tuvo papá, ni apoyo de nadie para hacer estudios de secundaria y mucho menos de Universidad–, comencé a formarme solo desde mi niñez y después de superar bastantes dificultades logré obtener grandes éxitos como reportero empírico desde los 17 años en el diario EL ESPECTADOR, como se puede comprobar leyendo 3 de esos trabajos periodísticos, publicados en esta Página Web entre Mayo y Junio de 2025.

Un día fui llamado por el periódico EL TIEMPO, donde siempre recibí demostraciones de aprecio por parte de Don Hernando y Don Enrique Santos Castillo y del Gerente, Don Carlos Pinilla Barrios, además de trabajar bajo la sabia orientación de profesionales del periodismo como Don Roberto García-Peña, Juan Manuel, Enrique, Francisco y Rafael Santos Calderón.

La emoción que me causó la fotografía mencionada se basó en el hecho de que, a pesar de mi origen humilde, al ingresar al periódico tuve el honor de conocer y trabajar al lado de varias de las figuras más importantes del periodismo colombiano, cuyos nombres aún conservo en la memoria por la admiración que les he profesado a lo largo del tiempo y que hoy comparto con quienes amablemente leen mis artículos:

Felipe González Toledo, uno de los mejores cronistas de la Bogotá de los años 60 del Siglo XX, antecesor de Fernando Gaitán Salom, autor de las telenovelas “Yo Soy Betty La Fea”, “Café con Aroma de Mujer” y “Hasta que la Plata nos Separe”, entre otras.

Eduardo Camargo Gámez, quien de cronista del periódico pasó a desempeñarse como Secretario de Información y Prensa de la Presidencia de la República durante el gobierno de Alfonso López Michelsen.

Antonio Cruz Cárdenas. Conocía al periodista desde mi época de reportero en EL ESPECTADOR, cuando leía sus artículos en el Suplemento Lecturas Dominicales del periódico EL TIEMPO. Después, cuando nos convertimos en compañeros de redacción, descubrí en él sus facetas de filósofo y escritor. Posteriormente, en los años 70, continuamos una relación profesional: él como Jefe de la Oficina de Prensa de la Presidencia de la República, durante el gobierno del Presidente Alfonso López Michelsen y yo como Jefe de Prensa de la Embajada de los Estados Unidos.

Germán Castro Caicedo, cronista y escritor de varios de los más importantes libros del género periodístico de Colombia y Germán Santamaría, autor de crónicas inolvidables durante las tragedias de Armero, Popayán y otras.

Rogelio Echavarría Múnera, quien además de periodista fue uno de los poetas y críticos literarios más importantes del país. A él lo conocí varios años antes de ingresar a EL TIEMPO y por eso incluí una fotografía suya trabajando como Corrector de Estilo, en el artículo “Mi niñez en EL ESPECTADOR”, publicado en esta Página Web el 3 de Junio de 2021, que ha sido leído generosamente por 25.361 personas en 20 países, según las estadísticas que lleva el Editor de la Página en Canadá.

Abdón Espinosa Valderrama, quien desempeñó con éxito el Ministerio de Hacienda por designación del Presidente Carlos Lleras Restrepo, era un destacado periodista y columnista de EL TIEMPO. Cuando pasaba por el lado de mi escritorio rumbo a la oficina de Don Enrique Santos Castillo nos saludábamos cordialmente y con su hija Martha Espinosa Fernwarth tuve la oportunidad de cultivar una bella amistad durante mi época de reportero en el periódico.

Germán Arciniegas. A él le debo mi nombre porque mi madre lo estimaba y respetaba, debido a que en su juventud la contrató para que le aseara el apartamento donde residía en Bogotá. Cuando ambos coincidíamos en visitar a Don Enrique Santos en los años 90 del Siglo XX, en las instalaciones de EL TIEMPO en la Calle 26 con carrera 68 de Bogotá, me asombraban su vitalidad, su fortaleza física y su lucidez mental, porque ya se acercaba a los 99 años de edad, cuando falleció.

Roberto Posada García-Peña, uno de los mejores analistas políticos de los años 70 del Siglo XX, conocido en el país con el seudónimo de “Dartagnan”; Plinio Apuleyo Mendoza y Gonzalo Castellanos Martínez, (autor de excelentes crónicas sobre la vida de la Bogotá de mediados del Siglo XX).

Daniel Samper Pizano, creador de la Unidad Investigativa, de la cual hicieron parte Alberto Donadío y Gerardo Reyes Copello, quien se convirtió después en uno de los más famosos investigadores del periódico Miami Herald, en Estados Unidos.

Lucy Nieto de Samper, columnista de EL TIEMPO, quien en 1975 dirigió la elaboración de un documento en el cual Guy W. Farmer, Bernard M. Hensgen y yo, reseñamos los aspectos importantes de un acontecimiento político de amplia resonancia en Norte y Suramérica, cuando el Presidente de Colombia, Alfonso López Michelsen, visitó al Presidente de los Estados Unidos después de reanudar relaciones diplomáticas con Cuba, desafiando abiertamente la política exterior del Departamento de Estado, que era de condena al régimen comunista de Fidel y Raúl Castro. Los pormenores de esta inusual actividad diplomática, cuando López también renunció a la ayuda bilateral de la AID, están reseñados en la edición bilingüe del libro “250 años de la Independencia de los Estados Unidos”, publicado en esta Página Web.

Alegre Levy, una periodista israelí hiperactiva, que se caracterizaba por hablar alto y rápido con un buen dominio del idioma español. Se destacó por sus crónicas durante el tiempo en el cual hizo prácticas de periodismo en EL TIEMPO. La recuerdo porque en los años 70 los Sábados en las tardes los reporteros se reunían en el cuarto piso del edificio de la Avenida Jiménez con carrera séptima, para divertirse echando chistes, jugando cartas y haciendo comentarios sobre el acontecer nacional. Alegre regresó a su país y nos dejó un amable recuerdo.

Nohra Parra Martínez, Sylvia Jaramillo, Lucrecia Jaramillo, Gloria Moanack, Diana Calderón Fernández y Gloria Helena Rey Rodríguez, integrantes de la Redacción Femenina con Gloria Pachón, quien contrajo matrimonio con el también periodista de EL TIEMPO y posteriormente Ministro de Educación y candidato a la Presidencia de la República, Luís Carlos Galán Sarmiento. Incluyo aquí una primicia periodística: el Carnet de Galán como Asistente del entonces Director del periódico, Don Roberto García-Peña.

Ismael Enrique Arenas, jefe de la Redacción Judicial, donde cubría las actividades de la Corte Suprema de Justicia y las sesiones de la Comisión Primera Constitucional del Congreso de la República.

De la Redacción Judicial hicieron parte, además, Miguel Ángel Molina, Rafael Gálvez Lozano, Ramiro Castellanos, Carlos Darío Pinzón Ramírez, René Pérez Arévalo y Rodrigo Palacios, quien me reemplazó en la Oficina de Prensa de la Embajada de Estados Unidos, cuando ingresé al Centro de Información de las Naciones Unidas para Colombia, Ecuador y Venezuela (CINU), donde cumplí una misión especial encargada por el Embajador Diego Asencio, como lo explico en la edición bilingüe del libro “250 años de la independencia de Estados Unidos”, publicado en esta Página Web el primero de Agosto de 2023.

Gonzalo Guillén, uno de los más respetados periodistas del país por sus investigaciones para denunciar la corrupción estatal, quien ingresó en 1975 a la Redacción Judicial de EL TIEMPO y años después creó la Agencia de Noticias “Colprensa”.

Jineth Bedoya Lima, creadora del movimiento “No es Hora de Callar” y con quien el Estado colombiano está en mora de otorgarle una muy merecida curul en el Senado de la República –como compensación por la salvaje humillación que sufrió a manos de tres Paramilitares–, entró a hacer parte de la Redacción Judicial de EL TIEMPO en 2001. En la actualidad la periodista Martha Elvira Soto Franco, Magister en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, ha llevado esta Sección a niveles destacados del periodismo colombiano.

Gabriel Gutiérrez Macías, quien de la Redacción Política de EL TIEMPO pasó a convertirse en un destacado Secretario General del Congreso de la República. Guillermo Pérez Téllez fue el encargado de reemplazarlo y de la Sección hicieron parte Darío Restrepo Vélez, José Antonio Mantilla, Leonel Fierro Trujillo, Hermógenes Ardila Durán, Pedro Fuquen y Sergio Ocampo Madrid.

José Guarino Caicedo Cáceres (quien representó con eficiencia a sus compatriotas de Buenaventura en el delicado cargo de Jefe de Redacción nocturna y gozó del respaldo total de Don Enrique Santos Castillo y Rafael Santos Calderón por sus decisiones acertadas). Guarino compartía el cargo con Germán Salgado Morales, quien posteriormente trabajó como Director del Noticiero en las emisoras Radio Santa Fe, Todelar y Colmundo Radio.

En los años 70 del Siglo XX la periodista Ana María Alzate Rongas fue la primera integrante de la Redacción Económica de EL TIEMPO en ser invitada por la Empresa Colombiana de Petróleos (ECOPETROL), para que dirigiera el Departamento de Comunicaciones de la Compañía.

Fernando Barrero Cháves, quien formó un eficiente equipo en la Redacción Económica con Román Medina Bedoya, Julián Escovar, Javier Ayala Álvarez, Jaime López Forero, Octavio Quintero y Gabriel Ortiz. Posteriormente el Subeditor Económico José Fernando López reestructuró la Sección y de ella hicimos parte Carlos Piñeros, José Suárez (quien reemplazó a Ana María Alzate en ECOPETROL), Gloria Vallejo, Jorge Correa y yo.

De esta Sección también hizo parte Héctor Emilio González, quien en una ocasión tuvo que entrevistar, arrodillado, al Ministro de Desarrollo Económico Rodrigo Marín Bernal. Conservo esa fotografía como un tesoro periodístico. Edmer Tovar Martínez y Silverio Gómez Carmona, quienes comenzaron en la Redacción Económica, ascendieron después a la Dirección del periódico económico Portafolio, de EL TIEMPO.

José Ramón Núñez fue otro de los periodistas destacados de la Redacción Económica. Por la excelente labor desarrollada en un Medio de Comunicación de la Zona Cafetera de Colombia –donde le pusieron el remoquete de “Camión” por su hiperactividad–, logró alcanzar el estrellato al ser contratado por EL TIEMPO de Bogotá. Lamentablemente pereció en un accidente de tránsito ocurrido un día a las 4 de la madrugada, cuando apenas llevaba 2 meses en la empresa y estaba estrenando su carro Renault 4, facilitado a crédito por el Gerente de la compañía francesa en Colombia, Florencio De La Fuente.

La Redacción Social de EL TIEMPO, representada por Luz Mery de García-Peña, (cuñada de Guarino Caicedo), con la participación de abogados de la Oficina Jurídica del periódico, financió el sepelio, hizo efectiva la Póliza del Seguro del carro para cancelar la deuda y consiguió empleo y vivienda a la viuda, para no dejar desamparados a los pequeños hijos del reportero.

Fernán Martínez Mahecha, quien después de ser uno de los mejores cronistas de EL TIEMPO, fue designado por el cantante Julio Iglesias como su Jefe de Prensa durante varias décadas en Miami. De Fernán me quedó un recuerdo inolvidable: Cuando me contó entusiasmado cómo había conocido a Julio en una habitación de hotel –donde se había escondido detrás de una cortina para esperarlo–, me dijo que le había ofrecido el cargo de Jefe de Prensa y me preguntó qué opinaba yo de esa oferta.

Mi respuesta fue inmediata: “Fernán, en este momento tú eres el mejor cronista del periódico. Pero aquí nunca se te podrá pagar el sueldo que sí te dará Julio: por lo menos cinco mil dólares mensuales. Aprovecha semejante oportunidad. No lo pienses dos veces”. Aceptó la sugerencia, se fue…, recorrió el mundo y obtuvo merecidos triunfos a nivel internacional durante mucho tiempo.

Alejandro Moya Salcedo, de la Redacción Internacional, compañero de Eduardo Gamarra, de la UPI, con quien compartí entrevista con el Ministro de Hacienda de Colombia, Arturo Ferrer Carrasco, durante la Asamblea de Gobernadores del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) en Washington, en 1982.

Andrés Hurtado García, quien además de periodista se ha distinguido durante varios años como promotor ambiental, montañista, escritor de maravillosos libros editados por Benjamín Villegas y se ha hecho acreedor a más de 30 premios por su trabajo.

Zoraida Herrera, encargada de cubrir todo lo relacionado con las operaciones aéreas del país, incluyendo los pronósticos del tiempo hechos por el IDEAM.

Humberto Jaimes, Jefe de la Redacción Deportiva con Camilo Tovar Ramos, Rafael Matallana y Germán Blanco.

Inolvidables son las oportunidades en las cuales la Redacción de EL TIEMPO se convertía en un mar de risas, al escuchar las simpáticas invitaciones del ocasional Jefe de Redacción santandereano Jesús Medina Sossa “a comer rellena, bofe, geta y chunchullo con cerveza”.

Humberto Trujillo Romero, quien continuamente publica fotos en Facebook con Enrique Santos Calderón, quien fue uno de nuestros jefes en la Redacción de EL TIEMPO años 70.

Ana Pombo de Lorenzana, de “Bogotá Social”, Sección dedicada a registrar diariamente las actividades de la élite bogotana, tales como sus viajes de vacaciones dentro y fuera de Colombia, los cumpleaños, los desayunos, almuerzos y reuniones para tomar el té, ofrecidos por familias distinguidas a sus amigos, conocidos y líderes de toda clase de Empresas, además de fotografías hermosas de las novias próximas a contraer matrimonio con distinguidos profesionales de la sociedad capitalina. Durante mucho tiempo circuló entre las clases altas de Bogotá el siguiente comentario simpático: “Novia que no ha aparecido en la columna Bogotá Social de EL TIEMPO… ¡ no se ha casado ! ”.

Gabriel Cabrera (“Cabrerita”) veterano conocedor de la política conservadora por su trabajo en el diario “El Siglo” al lado del candidato presidencial Alvaro Gómez Hurtado. Ingresó a EL TIEMPO en 1975, donde se convirtió en uno de los mejores cronistas de la Bogotá del último cuarto del Siglo XX.

Kilian Guarín, quien dirigía la Redacción Bogotá cuando ingresé a EL TIEMPO en 1973, se retiró al ser contratado como Jefe de Prensa por la Empresa de Teléfonos de Bogotá (ETB). Posteriormente trabajaron en esa Sección los periodistas Patricia Lotterstein, Santiago Escobar, Abel Rodríguez Contreras y Lucevín Gómez Espitia, una joven muy ingeniosa. Una de sus mejores crónicas la logró recién entrada al periódico haciéndose pasar por enferma mental en el asilo del Municipio de Sibaté (Departamento de Cundinamarca), Colombia. A ella y a otras periodistas les rendí un homenaje en esta Página Web cuando el CPB cumplió 80 años, por la defensa del gremio periodístico que ejercieron desde la tribuna de esa organización.

Carlos Gustavo Álvarez Guzmán, quien dirigía la Revista “Elenco”, dedicada a los temas relacionados con la farándula y los personajes de la televisión.

José María López Prieto, el famoso caricaturista apodado “Pepón”, uno de los fundadores del Colegio Nacional de Periodistas (CNP).

Marcela Gómez, Directora de la “Revista Viajar”, en la cual publiqué informes sobre la celebración del “Pow Wow”, un evento anual realizado en Washington para exaltar la importancia de las culturas indígenas de los Estados Unidos, Canadá y otras naciones.

Luis Noé Ochoa, quien se desempeñó inicialmente como Asistente del Director Hernando Santos Castillo y posteriormente se convirtió en uno de los Columnistas de Opinión más leídos en Ccolombia, por la forma como analiza el acontecer político del país desde el punto de vista humorístico. En sus comienzos, Luís Noé trabajó con Germán Diaz Sossa, quien al retirarse del periódico se convirtió en un docente famoso por lograr que quienes participan en sus clases desarrollen la aptitud necesaria para hablar en público.

José Clopatofsky, experto en la conducción de autos de carrera y Director de la Revista Motor.

A Félix Marín Mejía lo conocí brevemente en la redacción, antes de que él desapareciera de la escena periodística colombiana, por la forma como se refería a los Medios de Comunicación.

En la Reportería Gráfica tuve el honor de conocer y trabajar con personalidades como Carlos Caicedo Zambrano, Enrique Benavides Guerrero, Miguel Díaz, Manuel Hermelindo Rodríguez Corredor (Manuelhache), Jorge Eliécer Parga Salcedo, Guillermo Cáceres, Ricardo Tisnés y Alfonso Ángel Naranjo (conocido con el sobrenombre de “Candado”), entre otros.

Porqué “Betty la Fea” fue un éxito mundial

Regresando a la fotografía en la cual Fernando Barrero aparece con el creador de la telenovela “Yo soy Betty la Fea”, conviene recordar que ésta surgió del genio maravilloso de Fernando Gaitán Salom, quien se caracterizó, en la Redacción de EL TIEMPO, por andar siempre en compañía de un joven amigo inseparable, de apellido Beltrán.

La producción de RCN Televisión tuvo tal éxito que durante varios años fue presentada en 180 países, doblada a 25 idiomas y entre las 28 versiones diferentes que se hicieron en los 5 continentes, se destacaron las presentadas en China, Vietnam, Bélgica, Alemania y Rusia. Además, el Guinnes World Records la consideró como la telenovela más exitosa del Siglo XX.

El éxito de la telenovela se debió a la forma como Fernando Gaitán supo interpretar el ambiente laboral que se vivía en el Siglo XX en gran parte de las empresas del mundo, a través de personajes fascinantes:

  1. Una secretaria sencilla, humilde y muy inteligente, que se gana el respeto y el cariño de sus compañeras de oficina por la forma eficiente como domina la contabilidad y sabe elaborar con rapidez y precisión toda clase de informes para la Gerencia, además de demostrar un extraordinario líderazgo empresarial femenino a la hora de tomar decisiones trascendentales para el éxito de la compañía;
  2. Un patrón que al observar el inmenso potencial de su Secretaria, decide tratar de convencerla para que ella elabore los Informes de Gerencia de la manera que a él se le ocurra presentarlos a la Junta Directiva, y al fracasar en su intento comienza a aprovecharse de su juventud y su elegancia varonil para hacerle creer que está enamorado de ella con el fin de que acceda a sus pretensiones laborales, pero un día descubre que el enamorado es él, a pesar de que su Secretaria no es bonita, ni muy bien vestida y decide acabar con su matrimonio para demostrarle que su amor es real;
  3. Un papá super celoso que desconfía de todos los hombres que se acercan a su hija, la Secretaria, especialmente del Jefe o patrón que la invita continuamente a lugares elegantes adonde ella jamás ha tenido acceso;
  4. Una empleada de cabello rubio que envidia a la Secretaria porque ella, a pesar de no ser bonita, ni vestirse bien, es respetada en la Empresa por su inteligencia, eficiencia y porque goza del resto y el aprecio incondicional de las compañeras de oficina, virtudes y ventajas que la rubia jamás tendrá;
  5. Un Diseñador de Modas gay, que desprecia a la Secretaria porque no la encuentra ajustada al estereotipo que a él le gusta, pero que continuamente sale con apuntes geniales que hacen reír a carcajadas;
  6. Un nerd super inteligente, que hace esfuerzos por convertirse en novio de la Secretaria y resulta atrayendo a la chica bonita, que trata de enamorarlo cuando él aparece conduciendo un auto de lujo y ella cree que si lo conquista él le dará las comodidades y la vida rica que de otra manera nunca conseguirá, y
  7. Un grupo de empleadas de oficina que defienden a la Secretaria ingenua de los acosos de su patrón, de la envidia de la rubia y que originan escenas graciosísimas cada día por toda clase de situaciones inusuales que se viven en la Empresa.

El 7 de Diciembre de 2017, Martha Lucía Merchán, quien aparece en primer plano a la izquierda de esta fotografía, recibió el “Premio CAFAM a la Mujer, por su labor en beneficio del país”. En esa oportunidad Fernando Barrero, Director del Teatro CAFAM y quien aparece en el extremo derecho de la gráfica, fue el encargado de entregarle a Martha el histórico premio, en presencia del nutrido grupo de seguidores que la acompañaron en la ceremonia.

Por otra parte, Barrero se desempeñó con éxito como Presidente encargado de la “Asociación Nacional de Medios de Comunicación” (ASOMEDIOS), en reemplazo del ex Ministro de Comunicaciones Saulo Arboleda Gómez. La entidad gremial, que funciona sin ánimo de lucro, coordina las diferentes participaciones financieras multimillonarias de las Cadenas de Radio y Televisión de Colombia, durante el cubrimiento noticioso y publicitario de eventos internacionales como el “Campeonato Mundial de Fútbol de la FIFA 2026”; Director de los Programas periodísticos “Monitor Radio”, “Monitor TV”, “Frente a los Hechos”, “La Verdad y Punto”, Director del “Noticiero Telepaís”, Director de “ABC Caracol” y Director del Programa Institucional de Televisión del Ministerio de Defensa “Nuestros Héroes”, entre otros cargos.

El 3 de Junio de 2025 varios de los veteranos del periodismo colombiano homenajearon en Bogotá a Fernando Barrero, con motivo de su viaje para radicarse en España después de concluir una exitosa gestión como Director del Teatro CAFAM una semana antes. Por su amplio conocimiento de la situación política, económica y social de Colombia, Barrero hace comentarios diarios en Facebook, desde Madrid, sobre los diferentes acontecimientos que se viven en el país. De izquierda a derecha aparecen Jaime Viana Saldarriaga, Germán Santamaría, Germán Manga, Tulio Ángel, Gabriel Ortiz, Jaime Hurtado, Luis Gonzalo Giraldo, Fernando Barrero Cháves, Oscar Alarcón Núñez y Luís Guillermo Ángel “El Paisa”. (Foto descargada de Google por cortesía de Facebook).

PRÓXIMA ENTREGA:

Homenaje a Fernando Barrero (2): La muerte de un Héroe de la Patria: Diego Alejandro Barrero Guinand. 47 años de la creación del Cuerpo de Profesionales Oficiales de la Reserva de las Fuerzas Armadas de Colombia y la extraordinaria historia de la Médica trilingüe María Angélica Barrero Guinand, Licenciada en Psicología y especialista en terapias de tercera generación, quien atiende con éxito en España a adultos que sufren trastornos del estado de ánimo, tales como ansiedad y depresión.

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