Cómo conocí a Kennedy en 1961

¡¡¡ No siempre la suerte forja
el destino de los seres humanos.
Son las decisiones correctas
y la constancia, las que lo hacen !!!

Al llegar a los ochenta y tres años de edad con el privilegio de haber trabajado en empresas nacionales y extranjeras importantes durante más de 60 años, y de haber conocido personalmente a dos de los más destacados personajes de la Historia de Colombia en los años 60 del Siglo XX: Alberto Lleras Camargo y John Fitzgerald Kennedy, creo ser un ejemplo más del pensamiento con el cual inicio este artículo. (La foto del Presidente Kennedy fue captada en el Despacho Oval de la Casa Blanca, el 20 de Enero de 1961, cuando tomó posesión del cargo).

Las evidencias que demuestran cómo triunfé en la vida profesional cuando en la niñez era un ser humano sin posibilidad alguna de progreso, se hallan en mi Biografía y en los artículos “Mi primera chiva en EL ESPECTADOR”, “Por ganar tres becas de la OEA, casi me botan” y especialmente en el titulado “Cuando se acerca el Final de la Vida”, que se pueden consultar en esta Página Web:

1) A los 11 años, por iniciativa propia, me senté un día en el escritorio de los Editores Internacionales de EL ESPECTADOR, Fabio Isaza Uribe y Enrique Reyes Vásquez, y les organicé sus informaciones por temas y países. Al comprobar mi constancia diaria en esa labor, me nombraron Asistente de la Sección;
2) A los 12 años, como mensajero de la Redacción de EL ESPECTADOR, entré en contacto diario con periodistas de la Presidencia y el Congreso de la República, la Alcaldía de Bogotá, la Gobernación de Cundinamarca, la Policía Nacional, embajadas y Universidades, además de numerosas dependencias gubernamentales. La seriedad y el interés demostrado en el funcionamiento de esas entidades públicas, me permitieron desempeñarme años después como reportero encargado de cubrir temas sociales, económicos, judiciales, laborales e internacionales;
3) A los 15 años trabajaba con entusiasmo y sin importar que fueran diez o doce horas diarias, desempeñando simultáneamente las funciones de Asistente de la Sección Internacional, Receptor de Radiofotos, Receptor de las Noticias de los Corresponsales de EL ESPECTADOR y Mensajero de la Redacción. En cumplimiento de esta última labor me correspondía recoger Boletines de Prensa en las Embajadas. Una de ellas era la de los Estados Unidos, que en esa época funcionaba en el edificio de Seguros Bolívar, en la Carrera 10ª. Número 16-39 del centro de Bogotá, y
4) A los 18 años, en mi condición de Asistente de la Sección Internacional de EL ESPECTADOR, se me asignó la misión de encargarme de las informaciones relacionadas con la Alianza para el Progreso y colaborar con el Jefe de Redacción, José Salgar, recolectando datos sobre la visita del Presidente de los Estados Unidos, John Fitzgerald Kennedy a Bogotá, el 17 de Diciembre de 1961.

El impacto de estar entre 87 periodistas internacionales

Dos días antes de la llegada del mandatario norteamericano, el Viernes 15 de Diciembre de 1961, mi vida dio un vuelco total, durante la visita que le hice al Director de la Oficina de Asuntos Públicos de la Embajada Americana en Bogotá, el diplomático Keith Adamson, cuyo rostro confundía a los periodistas que lo conocieron, por el extraordinario parecido físico que tenía con el funcionario que lo remplazó, Robert C. Amerson. (Foto del Departamento de Estado).

Hasta ese día mi infancia, niñez y juventud, habían transcurrido con relativa calma en el sótano y la redacción del periódico EL ESPECTADOR, de Bogotá (Colombia), al lado de periodistas a quienes yo admiraba por su talento, como Don Guillermo Cano Isaza, Don José Salgar Escobar, Don Darío Bautista Olaya y los redactores Athala Morris Ordóñez, Iáder Giraldo, Leopoldo Pinzón y Rafael Laverde. Fue una época inolvidable de mi adolescencia, que quedó registrada gráficamente en el artículo “Cómo me hice Periodista”, que se puede ver en esta Página Web.

Pero ese fin de semana de hace 64 años un terremoto de emociones le daría un nuevo rumbo a mi existencia, al conocer de primera mano la forma como los altos funcionarios de la Embajada Americana planificaban hasta el más mínimo detalle cualquier actividad relacionada con la Política Exterior fijada desde Washington por la Casa Blanca y el Departamento de Estado. Todo lo que vi y aprendí ese día, lo apliqué durante mi Carrera de Periodista, como lo dejé detallado en el artículo “Por ganarme tres becas de la OEA, casi me botan”.

Desde comienzos de Diciembre de 1961, por solicitud de los Editores Internacionales, me correspondía visitar diariamente el edificio de Seguros Bolívar para recibir de los funcionarios Keith Adamson y Conrad Manley, las informaciones relacionadas con la Alianza para el Progreso, que el 35º. Presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy, había puesto en marcha para impulsar programas de vivienda, educación, desarrollo industrial, construcción de carreteras en zonas campesinas y mejoramiento social de los pueblos de América Latina.

(El resumen de los primeros 5 años de la Alianza lo presentó el Embajador Reynold E. Carlson en el libro “250 años de la Independencia de Estados Unidos”, al hablar en Ciudad Kennedy durante el aniversario del Magnicidio de Kennedy, que se puede consultar en inglés y español en esta Página Web).

Regresando al tema central de este artículo, recuerdo que al llegar a la oficina 612 A del edificio de Seguros Bolívar, todo era acelere alrededor del escritorio del Director de la Oficina de Asuntos Públicos de la Embajada Americana, Keith Adamson y lo mismo sucedía en la oficina contigua, la 614 A, donde trabajaba el Jefe de la Sección de Prensa, Conrad Manley.

No me atreví a interrumpir las labores de las personas que entraban y salían de las dos oficinas, llevando y trayendo toda clase de documentos. Mientras esperaba contar con un minuto para preguntar si había Boletines de Prensa relacionadas con los programas de la Alianza para el Progreso, observaba en silencio qué clase de actividad frenética se desarrollaba ante mis ojos.

Las frases que escuché de un momento a otro, sonaron como música para mis oídos y con la hiperactividad que siempre me ha caracterizado, no dudé un minuto en comenzar a escribir en mi libreta de reportero todo lo que iban diciendo.

Keith Adamson y Conrad Manley, hablando en un español que me impresionó por la pronunciación y la coherencia con la cual expresaban sus ideas, le explicaron a quienes se hallaban en la oficina del primero:

“Hoy llegan a Bogotá 87 periodistas internacionales en representación de 30 Agencias de Prensa de diferentes ciudades de Estados Unidos y varios países, para familiarizarse con los lugares donde estarán concentrados los reporteros, los fotógrafos y los camarógrafos cuando desciendan del Air Force One el Presidente Kennedy y la Primera Dama en ElDorado… posteriormente cuando los dos Jefes de Estado pongan en marcha la Alianza para el Progreso en el antiguo aeropuerto de Techo y más tarde, en el banquete de honor que se realizará en el Palacio de San Carlos. 68 de los periodistas hacen parte de la comitiva del Presidente, en su recorrido por Puerto Rico, Venezuela y Colombia”.

Conrad Manley complementó lo dicho por Adamson:

“Mientras en el avión de PANAM vienen los 68 periodistas que les mencionó Keith, en el Air Force One vienen su intérprete Bill Hartigan y el fotógrafo de la Casa Blanca John Secondari, junto con dos Oficiales de la Navy: EI Castillo y Frederic Stein.

En el Air Force One, además, vienen 19 periodistas: Un equipo de NBC News que componen Bert Ivry, Edward M. Edwin, Robert Asman, Brenard Dresner, Irving Deustch, David Scott y Ramon Carthy. Del New York Times viene Juan de Onís; de la Associated Press vienen Ted Ediger, Alfonso Orlando, Bill Ryan, Tom Stone, Robert Schutz, William James, Franco Mattioli, Stanley Swinton y Moros Rosemberg: mientras de ABC News vienen Gerardo Nieto y Alfonso Meneses. Por último, el personal de seguridad presidencial lo componen cinco Oficiales cuyos nombres no es necesario mencionar aquí.

Ahora, para que todo salga perfectamente bien, la Planificación General y el desarrollo de la visita del Presidente estará a cargo de los once funcionarios de mayor rango de la Embajada. Ellos mantendrán un contacto permanente con los comités integrados por la Presidencia de la República de Colombia: Coordinación General, Protocolo, Seguridad y Comunicaciones”.

Por último, Adamson explicó:

“27 funcionarios norteamericanos y colombianos serán los encargados de colaborar con los periodistas que llegarán de todas las ciudades de Colombia. Bueno señores… a trabajar… No hay un minuto que perder… Nos quedan 48 horas para tener todo coordinado… El éxito de esta visita depende de todos ustedes”.

Una nueva relación de justicia de E.U. con la América Latina

Por lo explicado anteriormente, el Domingo 17 de Diciembre de 1961 se convirtió para mí en un mar de sensaciones que nunca he olvidado.

Con emoción que me hacía sentir acelerado por estar entre los ochenta y siete reporteros de Alemania, Colombia, Estados Unidos, Francia e Inglaterra, que cubrían la visita del Presidente Kennedy a Bogotá, contemplé desde una distancia adecuada la escena que muestra la fotografía captada en el Aeropuerto Internacional de “ElDorado”, por John Secondari, el Reportero Gráfico de la Casa Blanca en Washington. Más tarde tuve también la oportunidad de acompañar a los periodistas, durante los discursos que los Presidentes pronunciaron en la inauguración de “Ciudad Kennedy”.

En la histórica imagen tomada en ElDorado aparecen, de izquierda a derecha, la Primera Dama de Colombia, Doña Bertha Puga de Lleras Camargo, esposa del Jefe de Estado; el Presidente John F. Kennedy, acompañado de su traductor Bill Hartigan; el Embajador de los Estados Unidos en Colombia, Fulton Freeman; el Presidente de Colombia, Alberto Lleras Camargo; la Primera Dama de los Estados Unidos, Jacqueline Bouvier Kennedy y el Ministro de Relaciones Exteriores de Colombia, José Joaquín Caicedo Castilla.

De la respuesta que el Presidente Kennedy dio a la bienvenida del Presidente Lleras, destaco los tres párrafos que reflejan la filosofía social de la nueva actitud política de los Estados Unidos hacia los países del continente latinoamericano, en un esfuerzo por convertir la década de los años 60 en un decenio de progreso:

“Vengo hoy a expresarle al pueblo de Colombia, de la manera más sincera, nuestros efusivos sentimientos de amistad.

Nosotros tenemos fe en la libertad, en los Estados Unidos y en Colombia. Nos oponemos a todo tipo de despotismo. Somos partidarios de la justicia social para nuestras gentes, porque reconocemos que no puede prevalecer la libertad, a menos que nuestros pueblos tengan iguales oportunidades de acceso a los beneficios de una vida fructífera: hogar, educación, trabajo.

Estos son los objetivos que la Alianza para el Progreso ha prometido alcanzar en Colombia y América Latina”.

Avalancha humana de afecto hacia John F. Kennedy

Bogotá vivió el 17 de Diciembre de 1961 un verdadero día de fiesta. Las banderas iluminaban edificios y casas, mientras una inmensa multitud se agolpó al paso del Presidente Kennedy, su esposa y su comitiva. El Paladín de la Democracia americana y líder de la civilización Occidental, con sus palabras al llegar a Colombia, demostró que había entendido a cabalidad plena el complejo del drama latinoamericano y por eso puso en marcha, en la Ciudad Kennedy, la acción de la Alianza para el Progreso que mejoró las condiciones de vida de 27 millones de latinoamericanos.

En la fotografía superior, captada en la Calle 13 de Bogotá, millares de personas se aglomeraron durante varias horas para aplaudir al Presidente John F. Kennedy, cuando encabezó la Comitiva que se dirigió al Palacio de San Carlos y en la gráfica inferior las gentes colmaron la Plaza de Bolívar, frente al Congreso de la República, para demostrar su satisfacción por la visita del mandatario norteamericano. (Fotos de Daniel Rodríguez y Hernán Sarmiento, del Servicio Cultural e Informativo de los Estados Unidos (USIS).

Homenaje al Servicio Exterior de los Estados Unidos

En medio de filmadoras y de las cámaras fotográficas de los reporteros que hacían toda clase de maromas para lograr las mejores “tomas” del momento, los Presidentes John F. Kennedy, de Estados Unidos y Alberto Lleras Camargo, de Colombia, descubren en el antiguo aeropuerto de Techo la placa conmemorativa de la puesta en marcha de la Alianza para el Progreso. En ese lugar, que se llamaría “Ciudad Kennedy” –explicó Lleras Camargo–, se construirían doce mil casas y apartamentos para gentes de escasos recursos económicos, financiadas por ambos países.

Detrás del Presidente Kennedy aparecen el Embajador Fulton Freeman y Doña Bertha Puga de Lleras Camargo, mientras detrás del Presidente Lleras aparecen la Primera Dama de los Estados Unidos, Jacqueline Bouvier Kennedy y el Embajador de Colombia en Washington, Carlos Sanz de Santamaría, un diplomático a quien años más tarde yo asesoraría como reportero del diario EL TIEMPO, para buscar soluciones a los problemas de algunos barrios de Bogotá, durante la época en la cual Sanz de Santamaría se desempeñó como Concejal de la ciudad. (Foto de la Biblioteca y Museo John F. Kennedy, de Washington).

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El haberme dedicado durante ese histórico fin de semana de Diciembre 17 de 1961, a analizar cómo funcionaba el Esquema de Seguridad puesto en práctica durante la visita del Presidente Kennedy a Bogotá, me permitió llegar a la conclusión de que, para obtener éxito en las relaciones internacionales, el Servicio Exterior de un país debe estar integrado, indudablemente, por Profesionales de Carrera Diplomática altamente calificados (hombres y mujeres), que tengan una experiencia mínima de 5 años en las actividades que les corresponda desempeñar.

Hoy, cuando estamos próximos a celebrar 65 años de la visita de Kennedy a Bogotá, le rindo un homenaje de admiración al Servicio Exterior de los Estados Unidos porque, gracias a la gentileza de los funcionarios Keith Adamson y Conrad Manley –varios días después del evento–, tuve el privilegio de conocer en detalle el complejo Esquema de Seguridad que se puso en práctica ese Domingo, integrado por los siguientes grupos y personas:

Embassy Task Force (Equipo de Tarea de la Embajada):

1) Henry Dearborn, Consejero de la Embajada y Oficial de Control;
2) Charles P. Fossum, Agregado Militar;
3) Carlton R. Adams, Agregado Militar Adjunto;
4) Coronel Thomas L. Ridge, Agregado Naval:
5) John W. Jago, Oficial Administrativo;
6) Keith Adamson, Director de la Oficina de Asuntos Públicos;
7) Conrad Manley, Jefe de Prensa;
8) Raymond A. Warren, Jefe de la Sección Política;
9) Frederick P. Miers, Cónsul y Oficial de Seguridad;
10) John M. Barta, Jefe de Protocolo y miembro de la Sección Política, y
11) James L. Tull, Vicecónsul en Cali y Asistente Especial para la visita presidencial.

Comités creados por la Presidencia de la República de Colombia para encargarse de atender la visita presidencial norteamericana:

Comisión de Coordinación:

1) Hernando Manrique Álvarez, Jefe de Protocolo;
2) Teniente Coronel Álvaro Ovalle Paz, Jefe de la Casa Militar de Palacio, y
3) Henry Dearborn, Consejero de la Embajada de los Estados Unidos.

Comité de Protocolo:

1) Ernesto Torres, SubJefe de Protocolo;
2) Mayor Álvaro Paredes Diago, miembro de la Casa Militar de Palacio, y
3) Jaime Acevedo, miembro del Equipo de Protocolo.

Comité de Seguridad:

1) Comandante de Brigada, General Gabriel Rebéiz Pizarro;
2) Coronel Bernardo Camacho Leyva, Subdirector de la Policía Nacional, y
3) Coronel retirado Alfonso Rojas Martínez, Director del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS).

Comité de Prensa:

1) Antonio Copello, Subsecretario de la Presidencia;
2) Fernando Restrepo, Director de la Televisión Nacional. (INRAVISIÓN fue creada dos años después, en 1963);
3) Pablo Rueda, Jefe de Información y Prensa de la Presidencia;
4) Keith Adamson, Director de la Oficina de Asuntos Públicos de la Embajada de los Estados Unidos, y
5) Conrad Manley, Jefe de la Sección de Prensa de la Embajada.

Comité de Comunicaciones

1) Capítán de Corbeta, Alberto Ospina Taborda, y
2) Wilhelm Putt, técnico de la Televisión Nacional.

Funcionarios del Servicio Cultural e Informativo de los Estados Unidos (USIS), encargado de entregar las Credenciales de Prensa a los asistentes:

1) Alfonso Camacho Leyva
2) Julio Abadía
3) Gustavo Sopó Silva
4) Carlos A. Ángel
5) Ernesto Yanguas
6) Flavio Correa R.
7) Keith Adamson
8) David Granth
9) Robert Cross
10) John Griffith
11) Conrad Manley
12) María Victoria Correa, y
13) Leonel Sanabria

Agradecimiento de Kennedy al Oficial que lo protegió

El Capitán de la Policía Nacional Mario Castillo Ruiz fue el encargado de la seguridad personal del Presidente Kennedy y la Primera Dama Jacqueline Bouvier Kennedy, durante la visita que el mandatario norteamericano hizo a Bogotá el 17 de Diciembre de 1961. Al regresar a Washington, Kennedy le envió al Oficial esta fotografía, como un gesto de agradecimiento por la eficiencia demostrada durante su trabajo. En la gráfica aparecen, de izquierda a derecha, Kennedy, el capitán Castillo, el Embajador Fulton Freeman y la Primera Dama de los Estados Unidos. (Foto del Comisario Fernando García Fernández, quien compila en su Blog una serie de hechos trascendentales de la Policía Nacional de Colombia).

Los diplomáticos que reemplazaron a Adamson y Manley

Robert C. Amerson (izquierda), quien reemplazó a Keith Adamson como Director de la Oficina de Asuntos Públicos de la Embajada de Estados Unidos en 1964 y Stuart P. Olsen (derecha), quien ocupó el cargo de Jefe de Prensa de la Misión Diplomática al ser trasladado Conrad Manley a Miami, en 1963.

El Esquema de Seguridad puesto en práctica durante la visita del Presidente Kennedy a Bogotá en 1961, que desde muy joven me permitió valorar en toda su dimensión la importancia de tomar toda clase de medidas preventivas para proteger a personalidades importantes, fue el mismo utilizado años después en el país, en otras oportunidades y con diferentes funcionarios estadounidenses y colombianos, así:

• El 22 de Noviembre de 1969, cuando el Subsecretario de Defensa de Estados Unidos para los Asuntos de Seguridad Internacional, G. Warren Nutter, visitó Colombia para reunirse con altos mandos militares del Gobierno del Presidente Carlos Lleras Restrepo. El Esquema de Seguridad tuvo especial importancia en esa oportunidad porque el señor Nutter tenía la misión de evaluar personalmente las alteraciones de orden público que se registraban en varios países del continente, debido a la presencia de milicianos enviados por Fidel Castro para forzar cambios de gobiernos democráticos por la vía armada. Para lograr su objetivo, el régimen cubano apoyaba a grupos subversivos locales mediante la donación de armas y municiones. Las conclusiones de Nutter fueron presentadas en Washington al Presidente Richard Nixon y a la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado de los Estados Unidos;
• En Agosto de 1982, durante la visita que hicieron a Colombia el Presidente Ronald Reagan y el Secretario de Estado, George Shultz, para reunirse con el Presidente electo Belisario Betancur Cuartas;
• El 31 de Enero de 1973, cuando se realizó en Bogotá la Octava Reunión Anual del Consejo Interamericano Económico y Social (CIES), un órgano consultivo de la Organización de Estados Americanos (OEA), evento diplomático en el cual participaron 22 Embajadores norteamericanos acreditados ante igual número de países del Hemisferio Occidental, un representante de la Casa Blanca y altos funcionarios del Departamento de Estado y del Servicio Cultural e Informativo USIS, como quedó registrado en el libro “250 años de la Independencia de Estados Unidos”, que aparece en esta Página Web en inglés y español;
• El 27 de Mayo de 1974, durante la visita a Colombia del Embajador William D. Eberle, Representante Especial del Presidente Richard Nixon para Asuntos Comerciales. Eberle llegó el país para explicarle al Presidente Misael Pastrana Borrero, al Congreso, a los miembros de la Asociación Nacional de Industriales (ANDI) y a los Medios de Comunicación, los alcances de la Ley de Comercio Exterior de los Estados Unidos que en esa época se tramitaba en el Congreso norteamericano en Washington;
• En 1976, durante la visita que hicieron a Bogotá el Secretario de Estado Henry Kissinger y el Subsecretario de Estado para Asuntos Interamericanos, William D. Rogers, para dialogar con el Presidente Alfonso López Michelsen. Después de recorrer la capital colombiana y el pueblo de “Guatavita la Antigua” en medio de un gran dispositivo de seguridad, Kissinger se reunió con periodistas colombianos y extranjeros para informarles que, en su reunión con el Presidente López, no había encontrado divergencias sobre el tema de la devolución del Canal de Panamá, la interdependencia de Colombia respecto de Estados Unidos, el apoyo a la integración subregional y la actividad de las empresas multinacionales. Sus declaraciones aparecen en el libro “250 años de la Independencia de Estados Unidos”, publicado en esta Página Web, y
• El 13 de Octubre de 1981, durante la visita a Bogotá del Vicepresidente de Estados Unidos, George W. H. Bush padre, quien se reunió con el Presidente Julio César Turbay Ayala para transmitirle la preocupación del Gobierno norteamericano por el terrorismo promovido por la Unión Soviética y Cuba para tratar de cambiar gobiernos por la vía de las armas en el continente, situación que crecía sin control desde 1969, de acuerdo con las investigaciones adelantadas por el Departamento de Defensa, el Departamento de Estado y las Agencias de Inteligencia norteamericanas.

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